La importancia de los Centros de Día

La importancia de los Centros de Día

Se entiende el concepto de envejecimiento no como una etapa propiamente de los mayores, sino por el contrario, una condición que acompaña a todas las etapas del ciclo vital. El envejecimiento no solo se produce con el paso de los años, sino que puede verse facilitado y aparecer prematuramente debido a la inactividad –física, social, mental y cognitiva- y la ociosidad, la falta de objetivos de logro, motivación y estimulación.
La revisión documental de la prevención del deterioro cognitivo en personas adultas con discapacidad, alude a una de las grandes metas de todo ser humano, como es el envejecimiento activo, acompañado de estrategias que potencien la calidad de vida y funcionalidad de este grupo poblacional.
En varias ocasiones se asocian las enfermedades neurodegenerativas, así como físicas y psicológicas con el envejecimiento, normalizando la pérdida de memoria, el enlentecimiento en el procesamiento de la información, el aislamiento social, la pérdida de intereses, además de pérdidas en las capacidades motóricas y físicas en general, cognitivas, psicológicas y sociales. Es por esto que resulta necesario indagar más allá de este tipo de normalizaciones, aclarando cuales son los motivos por los cuales se van deteriorando dichos procesos y, sobre todo, si puede hacerse algo al respecto para minimizar dichas pérdidas o involuciones.

Todos tenemos claro que hay una serie de factores de protección que afectan especialmente a nuestros usuarios, como son: la alimentación, la estimulación cognitiva, física y psicológica; la realización de deportes, contar con tiempo libre y de ocio de calidad; tener una mínima red socio-familiar y relaciones interpersonales; tener una ocupación, etc.
Según la Guía de Referencia Rápida de Diagnóstico y Tratamiento del Deterioro Cognoscitivo en el Adulto Mayor del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS, 2012), el deterioro cognitivo se define como un “síndrome clínico caracterizado por la pérdida o el deterioro de las funciones mentales en distintos dominios conductuales y neuropsicológicos, tales como memoria, orientación, cálculo, comprensión, juicio, lenguaje, reconocimiento visual, conducta y personalidad.”

El reconocimiento de los adultos con discapacidad y dependencia, como parte fundamental de la sociedad, debe ser actualmente un asunto esencial, no sólo para las familias de los mismos, sino también para el Estado y la misma sociedad de la que hacen parte. Este reconocimiento puede comenzar considerando las vulnerabilidades presentes en esta población tales como el abandono, la fragilidad en la salud y el deterioro de capacidades físicas, psicológicas y cognitivas, si no se trabajan a diario, por familia y profesionales, y con la debida estimulación.

Los Centros de Día están pensados para estas personas, donde intermediando diferentes actividades físicas, laborales, lúdicas y cognitivas hacen posible mantenerlas activas dentro de sus posibilidades y características biopsicosociales.

Las sesiones diarias o semanales de fisioterapia y deporte consiguen mantener y mejorar las capacidades físicas. Los asistentes realizan sesiones con ejercicios que permiten trabajar aspectos que mejoran la movilidad, elasticidad, equilibrio, bilateralidad, musculatura…
Las actividades lúdicas consiguen fomentar los intereses y aficiones de los usuarios y de esta forma ocupar el tiempo de ocio con actividades interesantes y estimulantes, que divierten y al mismo tiempo ayudan a mejorar la calidad de vida. Estas actividades están dirigidas a mantener las capacidades motrices, cognitivas y sensoriales; además de mantener o mejorar los problemas de memoria, expresión y comprensión, consiguiendo convertir el tiempo de ocio en un hecho productivo por la persona.
Además, el Centro de Día ofrece una gran variedad de talleres diferentes. A nivel cognitivo, el taller de estimulación ayuda, a través de ejercicios amenos y divertidos, a mantener las capacidades intelectuales y cognitivas: atención, concentración, lectura comprensiva y expresiva, discriminación, asociación, etc.
Otros talleres como los de musicoterapia, danza, trencadís, cerámica, tornillería, creatividad, informática, actividades de la vida diaria (AVDs), psico-estimulación, estimulación sensorial… nos ofrecen una amplia gama de oportunidades para que los usuarios se mantengan activos y desarrollen un proyecto de vida personal satisfactorio.
Otro aspecto del Centro de Día es la vigilancia de la salud. Los profesionales ofrecen una atención global socio-sanitaria que permite valorar en todo momento la calidad de vida de nuestros usuarios.
Además, los centros de Día suponen un beneficio añadido para la familia y los cuidadores: les ayuda a llevar de manera más fácil lo que supone tener que cuidar y atender a una persona dependiente en mayor o menor medida. Lo que nos falta precisamente en los tiempos que corren es tiempo, así que el Centro de Día será un alivio y tendrá un efecto balsámico en los cuidadores principales y la familia, sabiendo que están bien atendidos y ampliando su calidad de vida, a la vez que ellos pueden compaginar el cuidado de los mismos con su proyecto de vida, responsabilidades y descanso.
La tranquilidad también es una ventaja a tener en cuenta. Tener a nuestro familiar cuidado y atendido en un entorno seguro, dará la tranquilidad suficiente a los familiares para recuperar el equilibrio de su vida diaria y conciliar el cuidado de sus familiares con la vida personal y laboral sin problemas.

– Alex Rodríguez Armesto | Psicóloga –

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